Eurostar escapa de la quiebra

Eurostar pudo obtener un paquete de rescate de bancos e inversores de 250 millones de libras (unos 290 millones de EUR) mientras continúa luchando contra una disminución severa de la demanda debido a la crisis del Covid-19.

El financiamiento la mantendrá a flote a mediano plazo.  El operador ferroviario había advertido en noviembre que estaba “luchando por sobrevivir”, con sus servicios reducidos sustancialmente debido a la pandemia.  Eurostar planea correr de manera gradual más trenes a medida que se reduzcan las restricciones del coronavirus.

Actualmente está operando solamente dos trenes por día (desde el 27 de mayo, anteriormente era uno solo diario) entre London St Pancras y Paris Gare du Nord, y uno por día hacia Bruxelles y Amsterdam.

Los 250 millones en financiamiento consisten en 50 millones en capital de accionistas, 150 millones en nuevos préstamos de los bancos que son garantizados por los accionistas y 50 millones de préstamos bancarios existentes, ampliados.

El jefe ejecutivo de Eurostar Jacques Damas comentó que el financiamiento “nos permitirá continuar brindando este importante servicio a los pasajeros”.

“El acuerdo de refinanciación es el factor clave que nos permite incrementar los servicios a medida que la situación con la pandemia comienza a mejorar”.   Damas agregó que la acción coordinada de los gobiernos en el Reino Unido y la Unión Europea fue “crucial para reestablecer la demanda y la recuperación financiera de nuestro negocio”.

El operador dijo que el pasado año “experimentó una severa disminución en la demanda resultante de la pandemia global de Covid-19, mucho mayor que otro operador ferroviario europeo o aerolínea competidora”.

Eurostar alertó en noviembre que estaba “luchando por sobrevivir contra una disminución del 95 % de la demanda”.  Solicitó más ayuda del gobierno del Reino Unido después de los aeropuertos fueron subsidiados con hasta 8 millones.  En enero, nuevamente solicitó ayuda al gobierno del Reino Unido, alertando que existía un “riesgo real” para su supervivencia.  Pero en febrero, el Secretario de Transporte GrantShapps dijo que, si bien el gobierno estaba “muy interesado en que Eurostar sobreviviera”, “no es nuestra compañía” y sus dificultades eran “un problema que debían resolver sus accionistas”.  El gobierno británico vendió su parte en Eurostar en 2015.  El accionista principal es el grupo ferroviario francés SNCF.  Otros accionistas incluyen al fondo de pensiones Caisse de dépôt et placement du Québec («CDPQ»), Hermes y la SNCB, el operador ferroviario estatal belga.

Planes de recuperación

Eurostar declaró que va a enfocarse en reestablecer sus servicios en sus rutas básicas entre London, Paris, Bruxelles y Amsterdam y que va a mantener “rigurosos controles de costos” para devolver los préstamos. También comentó que existe un “creciente apetito” por los servicios ferroviarios de alta velocidad con motivo de la creciente concientización sobre el cambio climático y el impacto del transporte aéreo en el medio ambiente.

Desde el 27 de mayo Eurostar está corriendo dos trenes diarios en la línea entre London y Paris, que van a pasar a ser tres por día a fines de junio “en vistas de gradualmente incrementar las frecuencias durante el verano a medida que se levanten las restricciones para viajar”.

Por otro lado, Eurostar preparaba en 2019 su fusión con Thalys, la compañía franco-belga que une con sus TGV rojo y plata la Gare du Nord en Paris a Bruxelles, Amsterdam y Köln.  Esta empresa también sufrió la pandemia (la demanda disminuyó en un 70 %) y obtuvo un préstamo de 120 millones de EUR para poder mantener el servicio.

La fusión permitirá hacer economías, rotando los trenes, uniendo las bases informáticas y la comercialización de los pasajes.  La SNCF francesa es también accionista mayoritaria de Thalys.

Se estima que la fusión será pospuesta hasta 2022 en principio.

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