Vuelve el Orient Express, rey de los trenes

Es un sueño en el que viajaron reyes, espías y aventureros, que resurge tras el parón por Covid con más rutas con glamour.

Interior del lujoso Orient Express / Belmond

La tarde del 4 de octubre de 1883, los parisinos se amontonaron en la Gare de l’Est de París, en el bulevar de Strasbourg, para ver partir al tren más lujoso y confortable que hubiera visto Europa. Iba a salir de París rumbo a la entonces Constantinopla (hoy Estambul) en un viaje de 77 horas y 35 minutos, y la prensa ya lo había bautizado como «la nueva alfombra mágica hacia Oriente».

Su nombre oficial era Express d’Orient, aunque con el tiempo se le conoció como el Orient Express, el mejor tren de la historia, el rey de los trenes, todo un símbolo y un mito que disfrutarían la realeza, la aristocracia y también los espías. Sería el tren que más películas protagonizaría, que más novelas inspiraría y que más asesinatos acogería: los más famosos acabarían en los libros de Agatha Christie y Graham Greene.

Desgraciadamente, como todo gran icono, sus días de gloria vieron su fin un triste 19 de mayo de 1977, cuando desde la Gare de Lyon arrancó el último Orient Express. Como si no quisiera despedirse, partió con diecisiete minutos de retraso.

Algunos vagones acabaron en jardines de millonarios y otros se convirtieron en prostíbulos en pueblos remotos. Incluso en España se utilizaron unos pocos en la línea Madrid-Cádiz

Después del trayecto, fue desmembrado y vendido por piezas. Como explicó Mauricio Wiesenthal en Orient Express. El tren de Europa (Acantilado), algunos vagones acabaron en jardines de millonarios y otros se convirtieron en prostíbulos en pueblos remotos. Incluso en España se usaron unos pocos en la línea Madrid-Cádiz, aunque ya nada prácticamente recordaba su pasado esplendor.

No fue hasta 2016 que algunos vagones fueron recuperados. Unos cuantos se encontraron en la frontera entre Polonia y Bielorrusia y fueron trasladados por carretera hasta Clermont-Ferrand para ser restaurados. En el 2019 fueron expuestos en la Gare de l’Est, en una muestra que daba cuenta de lo que había significado aquel tren que despertó la imaginación de artistas, cineastas, escritores y políticos por igual.

Hace poco, además, la compañía Belmond se encargó de poner en marcha de nuevo un renovado Venice Simplon-Orient-Express que trazaba la ruta de Londres a Estambul (hasta que el coronavirus se encargó de pararlo de nuevo).

Belmond ahora acaba de anunciar que, a finales de mayo, se pondrá  de nuevo en marcha. Además, se habrá tres nuevas rutas más cortas: una desde Amsterdam a Venecia, con paradas en Bruselas y París; otra de Roma a París vía Florencia; y una tercera de Ginebra a Venecia a través de los Alpes.

Los pasajes, desde luego, no son para todos los bolsillos —un Londres-Venecia cuesta un mínimo de 2.650 dólares por persona—, pero la experiencia promete devolverte a los días de la Belle Époque, a aquel mítico 4 de octubre de 1883 en que el Orient Express se puso por primera vez en marcha.

El tren de los sueños

Aquella tarde de 1883, a las seis en punto, se escuchó con voz solemne «En voiture, messieurs, s’il vous plaît» y los primeros pasajeros subieron entusiasmados a aquel tren que ofrecía un lujo nunca visto antes sobre raíles. También un sinfín de novedades: el Orient Express fue, de hecho, el primer tren de Europa con coches cama y vagones-restaurantes.

Algunos de los viajeros eran reporteros que habían sido especialmente invitados para contar las maravillas. Entre ellos destacaban el francés Edmond About y el británico Henri Opper de Blowitz, corresponsal del Times y llamado «el príncipe de los periodistas» por su capacidad para conseguir grandes exclusivas. Es a través de sus crónicas que nos podemos hacer una idea de lo que fue aquella experiencia.

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